Aunque solemos asociar el concepto de «desconectar» a la vacaciones de verano cuando nos vamos a la playa a relajarnos y olvidar los problemas que dejamos allá en la capital, en la oficina, con la rutina de las pesadas tareas obligadas del día a día, también en invierno es bueno dar un respiro a nuestra mente y disfrutar de los días libres dando rienda suelta a nuestros deseos de cambio.

Qué mejor manera de desconectar, de romper con los problemas y cambiar de aires que viajar. No siempre podemos permitirnos un gran viaje, pero sí podemos preparar de vez en cuando una salida vacacional a lugares no muy lejanos y a un precio económico. Tenemos una suerte  de la que no somos conscientes, y es que en España, hay muchos y bellos pueblos donde se vive de lujo.

Cercanía y tranquilidad

El invierno y las excursiones que podemos hacer en estas fechas, tienen muchas más hermosas estampas que mostrarnos que aquéllas que se refieren a las montañas nevadas y a practicar el esquí. Dormir en una habitación diferente, dar largos y relajantes paseos por calles por donde sabes que no te encontrarás con el pesado vecino de enfrente, son muchos los placeres que podemos regalarnos este invierno.

Placeres baratos, al alcance de un trayecto en coche y una pequeña inversión, que bien merece la pena. Si eres de Madrid, encuentra un rincón para perderte en La Casona de Éboli, en el tranquilo pueblo de Santorcaz. Pasarías la noche en los restos de un castillo medieval.

También de la paz de la Edad Media puedes disfrutar en La Alberca, en Salamanca, al sabor del cabrito cuchifrito y de sus embutidos curados al humo.

Y, ¿qué hay más relajante que una masía? De nuevo el medievo aparece en Miravet, Tarragona, donde puedes alojarte en la Masia de ensueño «Mas la Torre».