No hay necesidad de preocuparse por si hay o no servicio a las habitaciones en los hoteles, ya que el mismo ha sido incorporado por la ley. Lo que sí hay que tener en cuenta, es que es costumbre dar un euro de propina a los empleados que ayudan a cargar las valijas, y más cuando éstas son muy pesadas.

 

También por ley, las administraciones de los hoteles de París tienen la obligación de pedirle su pasaporte en el check-in. Mencionamos esto porque los visitantes internacionales a veces se sienten ofendidos por tener que probar su identidad, pero al igual que en el check-in de un vuelo, esta es una práctica común y la realizan con todos los que se hospedan.


En cuanto a los hoteles en sí mismos, la falta de tamaño es compensada por el buen servicio que brindan. Si prefiere alojamiento al estilo normal, eche un vistazo a las cadenas de hoteles de propiedad de Accor. Si en cambio desea vivir como un parisino más durante sus vacaciones, puede consultar con cualquiera de las numerosas empresas que ofrecen el alquiler de pisos a corto plazo. Eso le puede resultar más barato que quedarse en hoteles. La mayoría de estos pisos ya están amueblados y cuentan con ropa de cama, vajilla, cubertería y utensilios de cocina (y en algunos casos también tienen servicios como Wi-Fi gratuito y lavadero). Más allá de dónde planee quedarse, es fundamental que reserve con bastante antelación.