En la provincia de Zamora, Castilla y León, surge Toro como una opción para salir de lo habitual y conocer una de las ciudades que conserva en su esencia una identidad singular pero muy atrayente por los visitantes y habitantes de localidades próximas a sus entornos.

Toro, ciudad Ilustre

Esta ciudad tiene mucho que ofrecer al visitante en llega en busca de un refugio distinto. Tiene arte presente, es rica en historia, tiene una gastronomía que se diferencia al asentarlo con vinos propios y la calidez de sus pobladores lo incentivarán a quedarse el mayor tiempo posible. Llegar a Toro es prácticamente sencillo a través de las distintas carreteras. Se encuentra a 220 km de Madrid, 72 km de Salamanca, 62 km de Valladolid y a tan solo 32 km de Zamora. El origen de su nombre puede atribuirse a los restos de la cultura vaccea destacando el Toro Celtibérico.  Lo que queda en todo a manera de monumentos es señal de su protagonismo a través de la historia. Así podemos mencionar la “Reja Dorada”, la Colegiata de Santa María la Mayor, la Iglesia de San Salvador, el puente del siglo XV, la Plaza de Toros, los Monasterios de Santa Sofía y de Sancti Spiritus.

Gracias a un clima favorable Toro es una ciudad donde la agricultura ha sido el motor económico a través de ciertos productos como la uva. Producto de la cual, destaca su vino tinto conocido desde épocas de Alfonso XI.

Fiesta de la Vendimia de Toro

Se trata de una de las pocas fiestas que han subsistido en Toro y como ha de esperarse tiene mucha relación con su vino. Se lleva a cabo cada mes de octubre con una serie de eventos desarrollados en un fin de semana que incluye: jornadas gastronómicas, concurso de vinos, música tradicional, concursos de pintura, exposición de cuadros, concurso de danzas tradicionales, teatro familiar y para cerrar con broche de oro el domingo se realiza el desfile de carros engalanados a la antigua usanza, terminando la jornada de la Fiesta de la Vendimia de Toro con música tradicional en la Plaza Mayor.