En estos tiempos en los que cada vez escuchamos hablar más de turismo enológico, es el momento de plantearnos una escapada barata para visitar las comarcas de vino con sus magníficas bodegas y sus museos vinícolas que nos ofrece La Rioja. Porque, seguro que si no eres aún amante de la cultura del vino, con seguridad comenzarás a serlo, después de una visita a estas tierras, llenas de cultura e historia. Y lo mejor es que solo queda a solo 3 horas en coche de Madrid, lo que hace que podamos disfrutar al máximo de nuestra escapada de fin de semana, sin demasiados kilómetros de por medio para llegar al destino.
La comunidad de La Rioja se ubica en el vértice occidental del Valle del Ebro, con una zona  de clima atlántico (Rioja Alta) y otra oriental (Rioja Baja), llana y con características genuínamente mediterráneas, aunque con inviernos algo fríos. En general, estas tierras, a pesar de no ser demasiado extensas (de hecho es la comunidad más pequeña de España), presentan una gran variedad de paisajes, además de una gran riqueza en su flora y en su fauna.
Los monasterios de La Rioja están llenos de historia y es un detalle importante a tener en cuenta en nuestra escapada no dejar de visitar todos los que encontremos en nuestro camino, ya que, además de su singular belleza, han contribuido enormemente a la lengua y al saber dentro de la cultura española, sobre todo desde la Edad Media con toda la influencia que el Camino de Santiago supuso. Debido a ello, existen preciosas villas monumentales como Arnedo, Calahorra, Santo Domingo de la Calzada, San Millán de la Cogolla y Logroño, que es su capital. Por cierto, en toda la zona de los monasterios y sus inmediaciones, como sería el caso de los paradores que suelen ubicarse cerca (Parador de Santo Domingo de la Calzada), se come y se bebe muy bien y además bastante barato, que también es importante para nuestro viaje económico.
Haro es una ciudad que hay que visitar y conocer. Resulta muy gratificante recorrer la Herradura, degustar sus excelentes vinos del año y probar sus exquisitas tapas, rodeados siempre de un buen ambiente. También es el momento de comprar un poco de vino y algunas conservas de recuerdo en algunas de las tiendas del lugar, y además a buenos precios y de gran calidad. No olvidemos que la denominación de origen de los vinos de La Rioja comprende siete variedades: cuatro de tintos y tres de blancos.
Pero La Rioja no es solo tierra de vinos. Además, brilla por su gastronomía exquisita y variada. De su cocina, son famosos los pimientos del piquillo. En cuanto a carnes se refiere, el cordero ocupa el primer lugar y en los postres triunfan los mazapanes y los quesos de la Sierra de Cameros. En estas tierras se da una arquitectura muy singular, como sería el caso de las grutas y viviendas excavadas en la roca.
Para los amantes del aire libre y la vida en la naturaleza, decirles que en Cameros se encuentra La Reserva Nacional de Caza, que está en su mayor parte declarada como Zona de Especial Protección, entre otras cosas por las colonias de aves rapaces que existen en ella. Tendremos ocasión de poder practicar senderismo, pesca, caza, montañismo, deportes náuticos y hasta esquí en invierno en la estación de Valdezcaray.
En general podemos realizar muchas rutas interesantes durante nuestra escapada a La Rioja, pero yo personalmente os recomendaría que al menos hiciérais La Ruta de los Monasterios, porque es como dar una paseo ancestral por la Edad Media y darnos cuenta hasta qué punto se fraguó allí parte del carácter de la España de hoy.