Alquilar-piso-barato-Badalona

La alternativa de vivir de alquiler es una opción que con el paso de los años ha ido ganando mayor número de interesados. Las ventajas económicas o menores obligaciones que conlleva esta vía la han convertido en una fórmula más cómoda para muchos jóvenes y familias. Más allá de la duración o cuantía de los compromisos que se firman, aceptar convertirse en inquilino de una vivienda supone aceptar las condiciones de un contrato y determinados derechos que es importante que el arrendatario conozca.

A la hora de sentarse para negociar y firmar las diferentes cláusulas que componen un determinado contrato de alquiler es importante saber que la duración del periodo de arrendamiento está abierto a las necesidades de ambas partes pudiendo ser desde un año o más, hasta otros periodos más puntuales debido, por ejemplo a unas necesidades laborales del inquilino.

En esta misma línea se sitúa el precio por el que se cerrará el arrendamiento y no está de más que el interesado en alquilar negocie la cuantía tanto de la vivienda como de una posible plaza de garaje o trastero, ya que la cantidad final por la que se cierre el alquiler solo obedecerá al acuerdo que más interese a ambas partes.

Las condiciones para el depósito o la pérdida de la fianza deben quedar claras en el contrato

Otro punto importante es cómo se va a efectuar el pago de la fianza. Arrendatario y arrendador deben llegar, igualmente a un acuerdo sobre el depósito de esta cantidad, así como la cuantía que quedará en espera para su devolución cuando finalice el contrato. El importe suele responder al equivalente a un mes de fianza, así que si por ejemplo se ha acordado el pago de una cantidad mensual de 300 euros por el alquiler de un piso barato en Badalona, el arrendatario tendrá que prever el adelanto de esa cifra en el momento en el que firme el documento que oficializa el alquiler.

Vivir de alquiler tiene asociados unos beneficios de tipo fiscal. Es interesante que la persona que se acoja a esta modalidad los conozca y los exponga en su declaración de la renta para poder beneficiarse de los mismos, al poder deducirse estos pagos si se trata del domicilio en el que la persona reside, claro está de manera habitual.

“Los inquilinos están obligados a notificar con antelación al propietario de los inmuebles su intención de abandonar la vivienda con anterioridad a la fecha pactada en el contrato. Una situación que puede llevar aparejada la pérdida de la fianza que se había depositado”

Las obras o reformas en la vivienda: una parcela delicada que bien vale la pena negociar al detalle

En el supuesto de que el inquilino se vea en la necesidad de romper el contrato debe tener siempre presente que para no sufrir contratiempos debe comunicarlo al arrendador con un plazo de antelación, que normalmente se fija en un periodo de treinta días. Se trata de una protección para el propietario del inmueble frente a este tipo de eventualidades. Lo normal es que como contrapartida y si así lo recoge el contrato, el arrendatario pierda la fianza que había depositado.

De igual manera es interesante que quede muy clara cualquier consideración relacionada con obras o reformas realizadas dentro del inmueble. Por contrato debe quedar reflejado quién se encarga de correr con los gastos, además de limitar o prohibir determinadas actuaciones que alteren el estado inicial en el que se arrendó la vivienda en cuestión.

En el caso de que ambas partes lleguen a un acuerdo, por ejemplo descontando determinadas mensuales del alquiler a cambio del desembolso realizado para acometer una serie de mejoras, es importante que quede registrado de forma oficial para que haya constancia y en un futuro no derive en ningún tipo de problema.

Imagen: Licencia Creative Commons Jorge Franganillo